Un recorrido por Understanding Comics. The Invisible Art de Scott McCloud

El arte invisible que transformó nuestra percepción del cómic
¿Alguna vez te has preguntado por qué los cómics tienen ese poder hipnótico que te atrapa entre sus viñetas? ¿Qué hace que una secuencia de imágenes y palabras consiga transmitir emociones tan complejas y narrativas tan elaboradas? Quizá la respuesta se encuentre en uno de los tratados más revolucionarios sobre este medio: Understanding Comics: The Invisible Art, una obra que no solo explica el cómic, sino que lo hace utilizando su propio lenguaje.
Publicado en 1993, este trabajo de Scott McCloud rompió paradigmas y estableció nuevas formas de entender el llamado «noveno arte». A lo largo de este artículo, exploraremos cómo este libro transformó nuestra comprensión de las historietas y por qué, casi tres décadas después, sigue siendo una referencia indispensable tanto para creadores como para lectores.
Los gigantes sobre cuyos hombros se construyó una teoría
Will Eisner es uno de los nombres de mayor popularidad al momento de hablar sobre el aprendizaje de las artes del lenguaje de los cómics. La propuesta del arte secuencial y su gramática, la yuxtaposición de palabra e imagen como propias de la historieta, y el énfasis en la comunicación visual tanto desde lo narrativo como lo emocional ligado a las construcciones psicológicas de las personas y la cultura conmovieron a más de un artista que empezaba a dar sus primeros pasos en el campo. Por supuesto, no podía faltar su influencia en otro de los teóricos más importantes de la industria, Scott McCloud, más que reconocido por su libro Understanding Comics: The Invisible Art de 1993.
«Se podría ver a Eisner como el big bang. Su manera de abordar las composiciones de página completa y la narración de viñeta a viñeta influyó en décadas de cómics, tanto estilísticamente como en términos narrativos, que vinieron después […] Fue el diapasón para varias generaciones que lo siguieron. Por eso fue aún más asombroso cuando comenzó a crear novelas gráficas que, en muchos aspectos, se alejaron de ese enfoque narrativo particular y abrazaron un modelo estético diferente.»
La influencia de Eisner en McCloud es innegable, pero lo que realmente distingue a este último es cómo logró democratizar el conocimiento sobre el cómic, haciéndolo accesible a todo tipo de público. ¿Te apasiona el arte secuencial? Descubre cómo dominar sus fundamentos aquí. Los conceptos complejos se vuelven comprensibles gracias a su capacidad para explicarlos visualmente, utilizando el propio medio como vehículo de comunicación.
Del arte secuencial a la secuencia deliberada: una nueva definición
Scott McCloud es famoso por su trabajo con Marvel y DC pero también por sus libros de gran carácter didáctico. Para hablar de cómics y enseñar sobre los recursos que pueden utilizarse para llevarlos a cabo utiliza ese mismo lenguaje creando una dinámica meta muy fluida y entretenida para el público que no está inmerso de manera profunda en este mundo. Es así que su trabajo no solo consiste en estimular la práctica sino que, además, contribuye a atraer a más personas a la historieta a través de una idea tan original como la utilización de su propio código.
De esta manera, aprendemos sobre este arte leyéndolo y, al mismo tiempo, viendo cómo el autor aplica a sus páginas sus propias sugerencias y perspectivas sobre diferentes herramientas. Por otro lado, y no de menor importancia, tanto él como Eisner fueron los autores de mayor impacto al momento de otorgarle a las viñetas un marco teórico sólido que tuvo una gran repercusión tanto dentro de la comunidad como fuera de ella.
Existen continuidades y rupturas entre ambos, mientras el «Padre de la novela gráfica» daba una definición de la historieta desde la postura del Sequential Art, es decir, arte en orden, McCloud la distinguía como: «Imágenes pictóricas y otras yuxtapuestas en secuencia deliberada, destinadas a transmitir información y/o producir una respuesta estética en el espectador.»

Esta definición, aparentemente simple, revolucionó la forma en que entendemos los cómics. McCloud expandió considerablemente los límites de lo que podemos considerar historieta, incluyendo manifestaciones artísticas que se remontan a miles de años en el pasado. Su visión permitió entender que la narración gráfica secuencial no es un invento reciente, sino que forma parte del ADN comunicativo de la humanidad desde tiempos ancestrales.
Desafiando prejuicios: la lucha contra la infantilización del medio
Más allá de que en los últimos años, tanto a Eisner como a McCloud se le han atribuido «errores» en sus hipótesis, esto no quita que sus teorías hablan de una época y de las primeras inmersiones en el ámbito académico de este lenguaje marcando el paso para quienes los seguirían, tanto partidarios como detractores.
Existe entre ambos artistas un gran punto en común que tiene que ver con enfrentar la infantilización de la historieta, a la cual se referían como un producto de masas de mala calidad y con historias superficiales. Una de las anécdotas más memorables al respecto nos presenta ante una escena en la que Eisner habló del valor artístico de las historietas con Rube Goldberg y rememora la ocasión así: «[Él] me dijo que lo que estaba diciendo era una tontería. Dijo, ‘Vamos, chico, eres un artista de vodevil'».
Esta lucha por el reconocimiento del cómic como forma artística válida es quizás uno de los mayores legados de estos pioneros. En una época donde las historietas eran consideradas lectura para niños o material de entretenimiento sin valor cultural, tanto Eisner como McCloud se atrevieron a defender su complejidad y potencial expresivo. Potencia tu expresividad artística y rompe los límites convencionales del dibujo aquí.
Understanding Comics: Un viaje de autodescubrimiento en nueve capítulos
Mientras Eisner le daba un giro retórico al emparentar historieta y literatura, McCloud en Understanding Comics: The Invisible Art logra, en nueve capítulos, hacer una historización de los orígenes de la historieta, su definición, vocabulario, las transiciones de viñeta a viñeta y propone seis tipos de saltos entre ellos, los modos de trabajar las emociones y lo que Eisner llamaba la «gramática» entre palabra e imagen, el color y el lugar que puede ocupar.
Este libro le llevó a McCloud nueve años de planificación y quince meses de escritura en los que plasmó de forma original todos sus conocimientos para desentrañar y guiar a otros entre paneles. A pesar de que estaba, junto con otros, haciendo el camino para el estudio de historietas, esto no significa, para nada, que utilice un tono formal o estrictamente académico sino que su aparición en el metacómic lo hace lucir cool, descontracturado y amigable.
Esto suma presencia en la lectura dado que pareciera que, al romper la cuarta pared y mirarnos directamente, nos estuviese dando una clase totalmente llevadera. Esto puede deberse a su tránsito por los alternative comics con Zot, donde el humor y la parodia iban de la mano.
La estructura del libro es particularmente ingeniosa: McCloud nos lleva de la mano desde los conceptos más básicos hasta las reflexiones más profundas sobre el medio. El primer capítulo establece definiciones y establece el marco conceptual. En los siguientes, explora la iconografía (cómo representamos ideas mediante imágenes), el closure (el fenómeno mental que nos permite completar lo que ocurre entre viñetas), el tiempo y el movimiento, la expresión de emociones, la interacción entre palabras e imágenes, y finalmente, una reflexión sobre el cómic como forma artística.
El respaldo de los maestros: Eisner aplaude a McCloud
Incluso, Eisner expresó su apoyo a la publicación de McCloud de manera efusiva: «¡BRAVO! Understanding Comics es una disección histórica y una consideración intelectual de los cómics como medio válido. Su empleo del arte del cómic como vehículo es brillante. Todos… cualquiera interesado en esta forma literaria debe leerlo. Cada maestro de escuela debería tener uno.»

Este respaldo no fue casualidad. Eisner, quien ya había ganado reconocimiento por elevar el cómic a nuevas alturas artísticas, vio en el trabajo de McCloud una continuación natural de su propia misión. Ambos compartían la visión de que el cómic no solo merecía ser tomado en serio, sino que también poseía cualidades únicas que lo distinguían de otras formas de expresión.
Lo que hace particularmente valioso el libro de McCloud es su capacidad para analizar el lenguaje del cómic desde dentro, utilizando sus propios recursos. Como podemos ver en la página introductoria, McCloud se pone a sí mismo como narrador y protagonista haciéndose burla a sí mismo dentro de la industria y, probablemente, adelantándose a las críticas que recibiría.
Y tuvo razón, puesto que, a pesar de tener el apoyo de Will Eisner, muchos lo tildaron de pretencioso, innecesario y aburrido. Igualmente, causó un gran revuelo al complejizar la categorización de su obra. Understanding Comics… es un cómic pero también es una reflexión, un ensayo, ¿deberían crear un género nuevo o considerarlo un híbrido? Los puristas de las historietas no estaban muy felices al respecto y esto le aseguró a McCloud una publicidad que le dio lugar para completar una trilogía con Understanding Comics: The Invisible Art (1993), Reinventing Comics: How Imagination and Technology Are Revolutionizing an Art Form (2000), Making Comics: Storytelling Secrets of Comics, Manga and Graphic Novels (2006).
Los seis tipos de transiciones: una gramática visual revolucionaria
Uno de los aportes más significativos de McCloud fue la identificación y clasificación de seis tipos de transiciones entre viñetas, que conforman la base de la narración gráfica. Esta taxonomía ha sido adoptada ampliamente por creadores y teóricos:
- Momento a momento: Muestra una progresión con cambios mínimos, ralentizando la acción y creando tensión.
- Acción a acción: Presenta un solo sujeto en progresión de acciones distintas, la más común en cómics occidentales.
- Tema a tema: Nos mueve entre diferentes elementos de una misma escena o idea.
- Escena a escena: Transporta al lector a través de distancias significativas de tiempo y/o espacio.
- Aspecto a aspecto: Muestra diferentes facetas de un lugar, idea o atmósfera, común en manga japonés.
- Non sequitur: Presenta imágenes sin relación lógica aparente, desafiando al lector a encontrar conexiones.
Esta clasificación proporcionó un vocabulario preciso para analizar las estrategias narrativas en los cómics. McCloud observó que los cómics occidentales tienden a usar principalmente transiciones de acción a acción, mientras que el manga japonés incorpora más transiciones de aspecto a aspecto, lo que explica en parte las diferencias en el ritmo narrativo entre ambas tradiciones. Amplía tu repertorio narrativo y descubre cómo implementar estas transiciones en tus ilustraciones aquí.
El cierre cognitivo: el poder de lo que no se muestra
Otro concepto fascinante que McCloud explora es el del «closure» o cierre cognitivo. Se refiere a nuestra capacidad mental para completar información incompleta, para ver las partes pero percibir el todo. En los cómics, esto ocurre constantemente en el espacio entre viñetas (el «gutter»), donde nuestro cerebro construye las acciones que no se muestran explícitamente.
McCloud argumenta que esta participación activa del lector es lo que hace de los cómics un medio tan poderoso y único. A diferencia del cine, donde la ilusión de continuidad viene dada por la tecnología, en los cómics es el lector quien debe crear esa continuidad mentalmente. Esto explica por qué escenas de violencia o terror pueden resultar más impactantes en los cómics que en otros medios: cuando es nuestra imaginación la que completa la acción, el efecto puede ser más profundo.
Este concepto ha sido fundamental para entender cómo funciona la narrativa gráfica y ha influido en creadores de todos los géneros, desde el superheroico hasta el autobiográfico. La decisión de qué mostrar y qué omitir es quizás una de las habilidades más importantes que un creador de cómics debe dominar.
La abstracción icónica: menos es más
McCloud dedica considerable atención a analizar cómo los diferentes niveles de abstracción en el dibujo afectan nuestra percepción de los personajes y las historias. Introduce el concepto del «triángulo de representación visual», cuyos vértices son la realidad, el lenguaje y el plano pictórico (la abstracción pura).
Según McCloud, cuanto más simplificado o caricaturesco es un rostro, más nos identificamos con él, pues nuestra mente lo completa con nuestras propias experiencias. Por el contrario, un rostro dibujado con gran realismo lo percibimos más como «el otro», como algo externo a nosotros. Esta observación explica por qué personajes icónicos como Mickey Mouse o Charlie Brown tienen diseños tan simplificados: son «máscaras» en las que cualquier lector puede proyectarse.
Este principio ha sido aplicado con gran éxito en innumerables creaciones, desde los mangas japoneses (que suelen combinar personajes simplificados con fondos detallados) hasta las novelas gráficas contemporáneas. Explora los diferentes niveles de abstracción y encuentra tu propio estilo visual aquí.
La danza entre palabras e imágenes: siete tipos de combinaciones
McCloud analiza cómo las palabras e imágenes pueden interactuar en los cómics, identificando siete tipos principales de combinaciones:
- Específicas de palabra: Las imágenes simplemente ilustran lo que dicen las palabras.
- Específicas de imagen: Las palabras funcionan como banda sonora de una secuencia visualmente dominante.
- Duales: Palabras e imágenes transmiten esencialmente el mismo mensaje.
- Aditivas: Las palabras amplifican o elaboran sobre la imagen, o viceversa.
- Paralelas: Palabras e imágenes siguen cursos aparentemente diferentes.
- Montaje: Las palabras se tratan como elementos integrales de la imagen.
- Interdependientes: Palabras e imágenes comunican una idea que ninguna podría transmitir por sí sola.
Esta clasificación ofrece a los creadores un marco para pensar cómo optimizar la interacción entre texto e imagen. McCloud considera que la combinación interdependiente representa el potencial más elevado del medio, donde texto e imagen funcionan como partes inseparables de un todo cohesivo.
Es fascinante observar cómo distintos autores y tradiciones han favorecido diferentes tipos de combinaciones. Por ejemplo, los superhéroes americanos clásicos tendían a usar combinaciones duales o específicas de palabra, mientras que autores más experimentales han explorado combinaciones paralelas o interdependientes con efectos sorprendentes.
El tiempo en los cómics: dilatación y compresión
Uno de los aspectos más intrigantes que McCloud explora es cómo los cómics representan el tiempo. A diferencia del cine, donde el tiempo está determinado por la velocidad de proyección, en los cómics el tiempo es fluido y elástico, controlado tanto por el creador como por el lector.
McCloud señala diversos mecanismos que afectan nuestra percepción del tiempo en una página: el tamaño y número de viñetas, la presencia o ausencia de diálogo, el uso de viñetas sin bordes o sangrados a página completa, e incluso la forma de las viñetas (una viñeta alargada tiende a percibirse como representando más tiempo).
Este control sobre el tiempo permite a los creadores de cómics efectos imposibles en otros medios: pueden comprimir horas en una sola viñeta o expandir un segundo en varias páginas. Pueden hacer que diferentes líneas temporales coexistan en la misma página o incluso en la misma viñeta.
Esta flexibilidad temporal es quizás una de las características más distintivas del cómic como medio, y los creadores que la dominan pueden lograr efectos narrativos extraordinarios. Domina las técnicas para manipular el tiempo en tus narrativas visuales y lleva tus creaciones al siguiente nivel.
El color como elemento narrativo y emocional
McCloud dedica un capítulo completo a explorar cómo el color afecta nuestra experiencia de lectura. Más allá de su función decorativa, el color puede comunicar estados de ánimo, establecer atmósferas, definir espacios y realzar el impacto emocional de una historia.
En su recorrido histórico, McCloud observa cómo las limitaciones técnicas y económicas han influido en las paletas de color utilizadas en diferentes épocas, desde los primeros suplementos dominicales hasta la sofisticación actual. Estas restricciones a menudo llevaron a soluciones creativas que se convirtieron en convenciones estilísticas.
Particularmente interesante resulta su análisis sobre cómo diferentes tradiciones han desarrollado sistemas de color con propósitos distintos: el sistema de colores planos saturados de los cómics estadounidenses, orientado a captar la atención; el uso expresionista del color en la tradición europea; y la sofisticada economía de color del manga japonés, donde un toque de color puede tener un impacto dramático en un entorno mayoritariamente monocromático.
McCloud nos invita a pensar en el color no como un añadido superficial, sino como un componente integral del lenguaje visual de los cómics, capaz de transmitir información sutil que complementa y enriquece la narrativa.
La revolución digital: anticipando el futuro del medio
Aunque Understanding Comics se publicó en 1993, cuando internet apenas comenzaba a popularizarse, McCloud ya vislumbraba cómo la tecnología digital transformaría el medio. En su siguiente libro, Reinventing Comics, desarrollaría estas ideas con mayor profundidad, pero ya en este primer volumen podemos ver su interés por las posibilidades que se abrirían en el horizonte.
McCloud anticipó muchos de los cambios que hemos presenciado: la democratización de la creación y distribución gracias a las herramientas digitales, nuevas formas de narración que aprovechan las posibilidades del medio digital (como el «lienzo infinito» que trasciende las limitaciones de la página física), y la apertura hacia nuevos públicos y géneros.
Lo sorprendente es cuántas de sus predicciones se han cumplido. Los webcomics se han convertido en una forma artística por derecho propio, plataformas como Webtoon han popularizado formatos adaptados específicamente para la lectura en dispositivos móviles, y las barreras de entrada para nuevos creadores se han reducido dramáticamente.
Al mismo tiempo, McCloud nunca cayó en el determinismo tecnológico: entendía que la tecnología por sí sola no garantiza mejores historias o arte más significativo. Su visión siempre fue que las nuevas herramientas debían estar al servicio de la expresión humana y la comunicación efectiva.
El impacto en nuevas generaciones de creadores
Es difícil sobrestimar la influencia que Understanding Comics ha tenido en los creadores que surgieron después de su publicación. Para muchos artistas que empezaban su carrera en los años 90 y 2000, el libro de McCloud fue una revelación, un manual que les permitió entender las herramientas que tenían a su disposición.
Autores tan diversos como Craig Thompson (Blankets), Alison Bechdel (Fun Home), Brian K. Vaughan (Saga) o Tillie Walden (On a Sunbeam) han reconocido la influencia de McCloud en su trabajo. No se trata de una influencia estilística —sus estilos son notablemente diferentes— sino conceptual: una comprensión más profunda de las posibilidades del medio.
Además, el libro ha trascendido el ámbito de los cómics para influir en diseñadores gráficos, cineastas, educadores y profesionales de la comunicación visual en general. Sus ideas sobre la abstracción icónica, por ejemplo, han informado el diseño de interfaces de usuario y personajes en videojuegos.
Quizás lo más significativo es que Understanding Comics ha ayudado a legitimar el estudio académico de los cómics. Hoy existen programas universitarios dedicados a los cómics, y el libro de McCloud sigue siendo lectura obligatoria en muchos de ellos. ¿Listo para aplicar estos conocimientos? Encuentra recursos prácticos para desarrollar tus propias historias aquí.
Un manifiesto meta-artístico: el libro que se explica a sí mismo
En sus primeras páginas, Scott nos dedica estas dos viñetas:

Con el típico escritorio de trabajo y una afirmación tajante nos adelanta que está a punto de quebrar muchas de las preconcepciones que se tenían en la época para marcar un giro con respecto al modo de entender las historietas.
Esta introducción directa y desafiante establece el tono del libro: McCloud no pretende simplemente educar, sino transformar nuestra visión del medio. Lo revolucionario de Understanding Comics no es solo su contenido, sino su forma: un libro que utiliza el lenguaje del cómic para analizar ese mismo lenguaje.
Esta cualidad meta-referencial confiere al libro una coherencia especial. McCloud no solo habla sobre el poder de la yuxtaposición de imágenes o las transiciones entre viñetas; lo demuestra en la propia estructura de su obra. No solo describe cómo funciona el cierre cognitivo; nos hace experimentarlo en cada página.
Al convertirse en personaje de su propio libro, McCloud establece una relación directa con el lector. No es una voz distante que pontifica desde las alturas académicas, sino un guía accesible que camina junto a nosotros, compartiendo su entusiasmo y sus descubrimientos. Es como tener una conversación con un amigo apasionado que resulta ser extraordinariamente perspicaz.
El legado perdurable: casi tres décadas después
A casi 30 años de su publicación, Understanding Comics sigue siendo relevante, y esto no es casualidad. Lo que McCloud ofreció no fueron simplemente técnicas o trucos, sino una comprensión profunda de cómo funciona la comunicación visual, de cómo nuestras mentes procesan imágenes secuenciales para construir narrativas coherentes.
Estos principios fundamentales no han cambiado, aunque los estilos, las tecnologías y los mercados hayan evolucionado. De hecho, en la era de la sobrecarga informativa y la comunicación visual omnipresente, las ideas de McCloud sobre la eficacia del lenguaje icónico resultan más pertinentes que nunca.
Sin embargo, el mayor mérito de Understanding Comics quizás sea haber demostrado que el análisis riguroso no está reñido con la accesibilidad y el disfrute. McCloud nos mostró que podemos ser analíticos y apasionados al mismo tiempo, que la teoría puede estar al servicio de la práctica, y que entender mejor un arte solo aumenta nuestra capacidad para apreciarlo y disfrutarlo.
En un mundo donde cada vez más personas se interesan por la creación de cómics, ya sea profesionalmente o como forma de expresión personal, las herramientas conceptuales que McCloud nos ofreció siguen siendo tan valiosas como el primer día. Y para aquellos que simplemente disfrutan leyendo cómics, el libro proporciona una mirada detrás del telón que enriquece enormemente la experiencia.
La invitación sigue abierta
Al final de su libro, McCloud nos invita a ver los cómics no como un género o un estilo, sino como un medio con posibilidades ilimitadas. Nos anima a explorar territorios inexplorados, a experimentar con nuevas formas de contar historias, a romper las convenciones cuando sea necesario.
Casi tres décadas después, esa invitación sigue abierta. Los cómics han evolucionado en direcciones que quizás ni siquiera McCloud pudo prever, encontrando nuevos públicos, explorando nuevos temas, adaptándose a nuevas plataformas y tecnologías.
Pero lo que permanece constante es la naturaleza esencial del medio: ese diálogo íntimo entre creador y lector, esa danza entre lo visible y lo invisible, esa magia que ocurre cuando imágenes estáticas cobran vida en nuestra mente. Da el primer paso en tu viaje creativo y convierte tus ideas en historias visuales impactantes.
Understanding Comics nos mostró que esa magia no es accidental ni misteriosa: podemos entenderla, analizarla y, lo más importante, podemos dominarla para crear obras que conmuevan, entretengan e inspiren. Ese conocimiento es quizás el regalo más valioso que Scott McCloud nos ha dejado, y por eso su libro sigue siendo, casi treinta años después, una lectura indispensable para cualquiera interesado en el noveno arte.


