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El Esopo del plumín: Explorando la obra maestra de Walt Kelly y el legado imperecedero de Pogo

Durante las cuatro décadas que abarcó la carrera de Walt Kelly, este genio del dibujo recorrió un camino inusual con un final de película. Comenzó entrenando y practicando animación en el mejor estudio del mundo, pero Kelly eventualmente escapó para perseguir la libertad de la historieta, la cual encontró primero en las revistas de Dell, y luego en diarios alrededor del país. Tras un traspiés en un diario condenado al fracaso, Pogo entró en sindicalización en 1949, y rápidamente se convirtió en la cita obligada de la página de chistes, gracias al sentido del humor único e irrepetible de los maniáticos habitantes del pantano de Okefenokee. Aunque hoy está prácticamente olvidado, su obra influyó, y sigue influyendo, en cientos de dibujantes y pensadores alrededor del planeta. Demos un repaso a la peculiar obra de Walt Kelly, y recorramos los caminos que llevaron al Olimpo de los plumines. Con ustedes, el Esopo del plumín, ¡el James Joyce de los cocodrilos que hablan… Walt Kelly!

Imagen de Walt Kelly y su personaje Pogo
Muestra de la obra de Walt Kelly

De niño enfermo a genio del dibujo: Los primeros pasos de Kelly

Walter Crawford Kelly Jr. nació el 25 de agosto de 1913 en Philadelphia, pero sus padres se mudaron a Bridgeport, Connecticut dos años después. Su infancia estuvo marcada por un evento crucial: durante su niñez sufrió una enfermedad que lo dejó paralizado del lado izquierdo por dos años. Este período de confinamiento involuntario resultó determinante para su futuro, pues durante este tiempo su padre, operario de fábrica y pintor frustrado, le enseñó a dibujar para distraer su mente de la frustración de estar encerrado en casa.

Mientras forjaba sus primeras habilidades artísticas, el pequeño Walt se sumergía en las aventuras de Mutt & Jeff recopiladas en libros. La chispa que encendió su vocación llegó cuando leyó un artículo de diario sobre el creador de estas tiras, Bud Fischer, y la fortuna que había producido con su trabajo. En ese preciso instante, Kelly supo lo que quería hacer cuando fuera grande.

Su talento ya empezaba a manifestarse durante la secundaria, donde no solo contribuyó con ilustraciones y caricaturas al periódico escolar y al anuario, sino que también sirvió como «corresponsal juvenil» para el Bridgeport Post, el diario local. Esta temprana exposición al periodismo resultaría crucial para su desarrollo artístico. Al terminar la secundaria en 1930, tras un breve periodo barriendo pisos en una fábrica de corpiños, entró a trabajar al Post, reportando para la sección policial mientras saltaba de un puesto en la redacción a otro, absorbiendo como una esponja todas las técnicas y secretos del trabajo de prensa.

El año 1931 marcó su primer acercamiento serio al mundo del dibujo profesional: ya estaba produciendo caricaturas políticas y tuvo su primer roce con la historieta, ilustrando una biografía en imágenes del legendario empresario circense y ex-alcalde de Bridgeport P. T. Barnum. La experiencia de trabajar para el Post fue sumamente importante para el desarrollo artístico y literario de Kelly, quien siempre se consideró tanto un reportero como un dibujante, una dualidad que definiría su enfoque creativo para siempre.

En 1935, con la Gran Depresión en su punto más crítico, Kelly partió rumbo a Nueva York, buscando mejores oportunidades para su talento. Durante unos meses estudió en el Phoenix Art Institute (actualmente conocido como Pratt Institute), mientras se ganaba la vida pintando vidrieras. En este período también formó parte de los cimientos de la industria de los comics book, contribuyendo con historietas cortas en More Fun y New Comics, dos de los primeros comic-books compuestos de material original, publicados por National Comics Publications, la empresa que eventualmente se convertiría en DC Comics.

Página de comics dibujada por Kelly en 1935 para National Publication

La escuela Disney: Forjando el estilo en la fábrica de sueños

En enero de 1936, Kelly emprendió otra migración crucial en su carrera, esta vez hacia la soleada California, atraído por la nueva meca de los dibujantes: los estudios Disney. En aquel momento, Walt Disney Productions era ya una empresa sumamente exitosa gracias a sus cortos de Mickey Mouse y Silly Symphonies, pero estaba expandiéndose para afrontar su desafío más grande hasta la fecha: la producción de largometrajes animados de calidad comercial. Para lograr este objetivo, Disney contrató y entrenó a miles de animadores, ‘tweeners’ y artistas de storyboard de todo el mundo.

Kelly entró primero al departamento de historias, donde contribuyó con gags para cortos de Donald Duck mientras tomaba estrictas y extensas clases de dibujo para dominar el estilo Disney. Su talento no pasó desapercibido, y para 1939 fue promovido al departamento de animación, donde trabajó como asistente del legendario Fred Moore. Durante este período, Kelly colaboró en secuencias para varios cortos y películas emblemáticas como Pinocho, Fantasía y Dumbo, mostrando considerable promesa como animador.

Sin embargo, a pesar de su éxito, Kelly comenzó a sentirse incómodo en el exigente mundo de la animación industrial, donde todas las decisiones creativas debían pasar por un comité. El ansia de libertad creativa empezaba a germinar en su interior. Para empeorar la situación, el ambiente laboral en Walt Disney Productions decayó notablemente, producto de la rígida jerarquía del estudio y los despidos masivos y recortes salariales justificados con el mal rendimiento en taquilla, consecuencia del estallido de la Segunda Guerra Mundial que había congelado el lucrativo mercado europeo.

El descontento fue en ascenso hasta desembocar en la histórica Huelga de Animadores de 1941, que se extendió por cinco semanas y amargó considerablemente el ambiente en la otrora congenial empresa. Kelly, dividido entre el apoyo a sus amigos y colegas o la gratitud hacia Disney por el entrenamiento que recibió, tomó una decisión trascendental: había cumplido su tiempo en la animación industrial. Era momento de buscar nuevos horizontes, así que empacó sus pertenencias y volvió a Nueva York, llevando consigo las invaluables técnicas de dibujo aprendidas en el estudio más prestigioso del mundo.

Muestra del trabajo de Kelly en Disney
Kelly incluyó una referencia al Bridgeport Post en un corto de Mickey Mouse de 1941

La aventura en el mundo de los comics: El nacimiento de un estilo propio

Lejos de guardarle rencor por su partida, Disney reconoció el talento de Kelly y lo puso en contacto con Oskar Lebeck, director de arte en Western Publishing y editor en jefe de su división de comic books, distribuida y financiada por Dell Comics. Este contacto resultaría providencial para el futuro de Kelly.

Para entonces, la industria de los comics book había crecido exponencialmente desde la última vez que Kelly había trabajado en el medio. Western Publishing se estaba haciendo un lugar destacado en los quioscos gracias a su gran ventaja competitiva: las licencias para producir revistas basadas no solo en los personajes de Disney, sino también en los Looney Tunes de Warner Brothers, el Pájaro Loco de Walter Lantz y muchos otros personajes populares.

En aquel momento, la mayoría de los artistas de comic books eran jóvenes con poca experiencia y habilidades muy dispares. Lebeck supo apreciar que el entrenamiento y disciplina de Kelly lo convertían en un valor extraordinariamente codiciado. De inmediato le asignó unas historias cortas de relleno para Looney Tunes and Merrie Melodies, a lo que siguió un trabajo más considerable con la adaptación a comic book de la clásica serie de cortos de MGM Our Gang, con guión de Gaylord DuBois. Al poco tiempo, Kelly se convirtió en el portadista principal de Walt Disney’s Comics and Stories, la publicación insignia de Dell y una de las revistas de historietas más vendidas durante toda la Golden Age. ¿Quieres explorar las técnicas de composición que hicieron brillar a Kelly? Descubre estas herramientas aquí.

Una de las más de 100 portadas que Kelly dibujó para Dell

Aunque su formación y experiencia hacían de Kelly un dibujante ejemplar en Western, rápidamente demostró que las letras eran otra de sus especialidades. A los pocos meses de su ingreso a la editorial ya era el guionista de casi todo su trabajo, especializándose en material infantil por su facilidad para la fantasía. Sus cuentos de hadas demostraban su extraordinaria habilidad para manipular la lengua inglesa en cualquier dirección, desde amenas rimas infantiles hasta absurdos juegos de palabras, siempre anclados por su sensibilidad narrativa y agudo sentido de la composición.

Lebeck estaba tan satisfecho con las habilidades autoriales de Kelly que para mediados de 1942 le asignó trabajos no solo con las licencias de Western, sino también la creación de personajes propios para historietas de relleno. Sería en una de esas historietas donde nacerían sus personajes estrella y donde comenzaría a gestarse su obra maestra.

Ejemplo de las rimas infantiles que Kelly escribió en 1946 durante su tiempo en Western

El nacimiento de Pogo: Los primeros pasos en el pantano

Animal Comics salió a la venta en septiembre de 1942, y fue el primer comic book orientado íntegramente a historias de animales graciosos, sin una licencia de animación de por medio. Para el primer número de esta revista, Kelly escribió y dibujó una breve historia ubicada en un pantano del Sur estadounidense, en la que un pequeño niño negro llamado Bumbazine (en la tradición estereotípica del teatro minstrel, aunque dibujado de manera relativamente respetuosa para la época) conversaba y jugaba con las criaturas del pantano.

Esta primera incursión en lo que se convertiría en su mundo más famoso mostraba claras influencias de las fábulas sureñas recopiladas bajo el personaje de Uncle Remus por John Chandler Harris, con un toque de Winnie The Pooh de A.A. Milne. Aunque Bumbazine no trascendió como protagonista y se mudó del pantano a los pocos números, la serie siguió desarrollándose gracias a la fuerza de sus amigos del pantano: Pogo la zarigüeya y Albert el cocodrilo. Kelly empezaba a definir la obra que lo lanzaría al estrellato, aunque todavía faltaba mucho para que encontrara su forma definitiva.

Página de la primera aparición de Pogo, con una fisonomía muy distinta a su apariencia clásica

El trabajo de Kelly en sus primeras historias de Pogo (con Albert como personaje principal en esta etapa en los comics book) evidencia claramente su experiencia en Disney y las técnicas de animación que adquirió allí. Sus personajes, construidos sólidamente, estaban en perpetuo movimiento, con poses expresivas y composiciones claras y fáciles de leer. Al mismo tiempo, siguió desarrollando su estilo, reinventando su versión de la estética Disney hacia un trazo más personal. Ingresa aquí para perfeccionar el arte del movimiento en tus personajes como lo hacía Kelly.

A medida que descubría quiénes eran sus personajes y cómo era su mundo, sus personalidades se reflejaron no solo en sus rostros sino en sus diálogos. Inspirado por George Herriman y su mítica tira Krazy Kat, Kelly se animó cada vez más a escribir diálogos jugando con la fonética y la gramática, armando un acento cuasi-sureño rebosante de lirismo que se convertiría en una de sus señas de identidad.

El mismo Pogo sufrió el cambio más radical, con sus facciones de zarigüeya estilizadas y ablandadas hasta perder relación alguna con el animal real, a medida que Kelly se percataba de que el amable y sencillo roedor era un personaje central ideal para anclar el mundo absurdo del pantano, finalmente identificado como el pantano Okefenokee en la frontera entre Georgia y Florida.

Los resultados resonaron inmensamente con los lectores, desde los niños hasta los adultos que leían a sus hijos, y aunque originalmente la atracción principal de Animal Comics era Uncle Wiggily, una adaptación de la popular serie de libros infantiles de Howard R. Garis, el foco se movió progresivamente hacia las bulliciosas criaturas de Kelly, que capturaban la imaginación y el cariño del público.

Página de 1946 con un Pogo más similar a la estrella de la prensa, mostrando el sentido del movimiento y uso fonético del lenguaje

La transición a la prensa: El regreso a las raíces periodísticas

A pesar de la calidad del trabajo de Kelly, Dell canceló Animal Comics con su número 30, en diciembre de 1947. Aunque siguió produciendo historietas para Western, el fin de Pogo en ese formato le dio ímpetu para buscar otros horizontes, esta vez en un mundo más afín a sus sensibilidades originales: el periodismo.

Como había ocurrido en Disney, Kelly nunca se sintió completamente cómodo en el mundo de los comics book, y durante la segunda mitad de los años 40 su malestar fue en aumento a medida que los comics de crimen y horror, llenos de violencia y contenidos objetables, ganaban terreno en los puestos de diarios. En el fondo, desde su tiempo en el Bridgeport Post, Kelly siempre se había sentido más a gusto en el mundo de la prensa, y solía pasar sus ratos libres bebiendo en los bares y restaurantes frecuentados por los periodistas y editores de los grandes diarios de Nueva York.

Gracias a contactos de su tiempo en el servicio durante la Segunda Guerra Mundial (donde ilustró manuales de idiomas para soldados, impedido de combatir por las secuelas de sus enfermedades juveniles), a mediados de 1948 Kelly volvió al mundo periodístico cuando se incorporó a la redacción de un proyecto arriesgado: el diario New York Star, creado como sucesor del periódico liberal PM y con la consigna de garantizar su independencia al prescindir completamente de publicidad en sus páginas.

Kelly fue nombrado director de arte del diario, y en esa posición multifacética dibujó ilustraciones para artículos, diagramó páginas, editó textos, y básicamente puso el hombro para impulsar aquella quijotesca empresa periodística. Su primer acercamiento serio al comentario político llegó con las caricaturas políticas del Star, en las que se burló tanto de la política internacional americana como del candidato presidencial Thomas Dewey, al que representaba satíricamente como una máquina de calcular.

Caricatura política de Kelly mostrando a Dewey y sus oponentes en las elecciones de 1948

El renacimiento de Pogo: De los comics books a los diarios

Sería en el New York Star donde la obra magna de Kelly tomaría su forma definitiva. Tras negociar con Western los derechos de sus personajes, Pogo debutó como tira diaria del Star el 4 de octubre de 1948. Kelly se adaptó rápidamente al formato de tira, y su nuevo público adulto le permitió agregarle una nueva capa de sofisticación al delirante mundo de Okefenokee.

Sus diálogos combinaron el ritmo del vodevil con el absurdo de la poesía, y construyó continuidades satíricas que se prolongaban por semanas, estirando el sinsentido verbal a límites insospechados. La zarigüeya Pogo se consolidó como el centro moral del pantano, rodeado de personajes cada vez más definidos y memorables como Albert el cocodrilo, Howland Owl el búho pretencioso, Churchy LaFemme la tortuga supersticiosa, y Porky Pine el puercoespín pesimista, entre muchos otros.

Lamentablemente, la fuerza de una sola historieta no fue suficiente para tapar los huecos financieros del utópico New York Star, que cerró sus puertas en enero de 1949, dejando a Pogo sin hogar justo cuando empezaba a encontrar su voz definitiva. Este contratiempo habría desanimado a muchos, pero Kelly estaba convencido del potencial de su creación.

Tira de la primera semana de Pogo en el New York Star

Kelly volvió temporalmente a trabajar para los comics book, dibujando más portadas para Western y una historieta promocional para una marca de pan, pero sabía que tenía algo especial con Pogo, y no se dio por vencido en su intento de pertenecer al mundo de las rotativas. Con perseverancia envió sus muestras a todos los periódicos y sindicatos que quisieran recibirlas, hasta que finalmente tuvo respuesta de Robert Hall, entonces dueño del New York Post y fundador de su pujante Post-Hall Syndicate.

Pogo volvió triunfalmente a los diarios en mayo de 1949, y la forma en que Kelly gestionó este regreso refleja perfectamente su disciplina y perfeccionismo creativo: a pesar de que durante los primeros meses repitió prácticamente los mismos chistes de su corrida en el Star, Kelly redibujó íntegramente todas las tiras, con composiciones más sólidas y un entintado más experimentado, y hasta editó los diálogos para consolidar la caracterización de su peculiar elenco. Descubre aquí cómo dominar el arte del entintado expresivo que hizo famoso a Kelly.

Aunque estas primeras tiras fueron vistas por una fracción del público que tendría posteriormente en su nuevo sindicato, Kelly tomó la decisión consciente de presentar siempre el mejor trabajo que podía producir, en todas las facetas de su actividad creativa. El público respondió entusiastamente a este perfeccionismo, y la popularidad de Pogo ascendió rápidamente, convirtiéndose en una de las tiras más comentadas y apreciadas por lectores de todas las edades y niveles educativos.

Tira diaria de 1951, con fondos y árboles de composición más amena e interesante

La madurez artística: El pantano alcanza su esplendor

Conforme pasaron los meses, Kelly siguió refinando y fortaleciendo su estilo, tanto desde el guion como desde el dibujo. Su entintado se hizo más seguro y expresivo, mientras reforzaba considerablemente su composición de viñeta. Los fondos ganaron en complejidad, con negros y tramas cuidadosamente aplicados para transmitir la vitalidad y misterio del pantano.

En un claro homenaje a su admirado Herriman, el paisaje de Okefenokee podría cambiar drásticamente de viñeta a viñeta, igual que el condado de Coconino en Krazy Kat. Simultáneamente, sus personajes fueron haciéndose más redondeados y estilizados, conservando la vitalidad animada del estilo Disney pero agregando un toque más personal y distintivo que hacía que sus criaturas fueran inconfundiblemente «kellyanas».

Original de plancha dominical de 1957 mostrando la mezcla de sátira, absurdo y slapstick

Pero sería su extraordinario don con la palabra lo que consagraría definitivamente a Kelly como un maestro del medio. El diálogo de los personajes de Pogo, asentado en personajes fuertemente caracterizados y tramas deliciosamente disparatadas, torció el lenguaje en todas las direcciones imaginables, con resultados hilarantes que hacían las delicias de los lectores más atentos.

En las tiras abundaban las rimas y canciones, especialmente parodias de canciones populares completamente masacradas por las criaturas de Okefenokee. Los villancicos bizarros en particular se convirtieron en una tradición navideña esperada por los lectores desde la época del Star. Eventualmente, Kelly definió el dialecto de algunos personajes desde el mismo concepto gráfico, jugando ingeniosamente con las fuentes y formatos de sus globos de diálogo para expresar la personalidad de sus animales en cada palabra que pronunciaban.

Al mismo tiempo, la inocencia de los animales del pantano en su pantomima del mundo de los humanos los convertía en un vehículo ideal para la sátira social y política. Pogo se convirtió rápidamente en una tira favorita de intelectuales y estudiantes universitarios, cautivados por la capacidad de Kelly de burlarse gentil pero letalmente de las pretensiones ridículas del ser humano y las absurdidades de la vida moderna. ¿Te intriga crear personajes con personalidades definidas? Profundiza en estas técnicas aquí.

En 1951, como reconocimiento a su extraordinario talento, Kelly recibió el prestigioso premio Billy DeBeck como Dibujante del Año, otorgado por la National Cartoonist Society, en reconocimiento a su dominio absoluto de los elementos que componen una tira diaria. Este sería solo el primero de muchos galardones que recibiría durante su brillante carrera.

Los globos de diálogo del oso circense P. T. Bridgeport en estilo de póster de circo, 1952

La dimensión política: Pogo como arma de sátira social

Conforme avanzó la década de 1950, Kelly incorporó cada vez más referencias directas a la realidad contemporánea en Pogo, especialmente en forma de comentario político, burlándose del partido republicano desde una postura liberal-progresiva que reflejaba sus convicciones personales. Introducir crítica social en la sección de cómics del diario, tradicionalmente dedicada al humor inocuo y fácilmente comercializable, era una jugada sumamente arriesgada desde el punto de vista económico, pero Kelly estaba determinado a usar su pequeña tira para dar su opinión sobre la realidad que lo rodeaba, siempre y cuando encontrara una manera ingeniosa y graciosa de hacerlo.

La sátira política en Pogo incluía diversas parodias del quehacer gubernamental, entre las que destacaban las hilarantes campañas presidenciales de Pogo (apoyadas enérgicamente por los estudiantes de Harvard, que lanzaron el movimiento «Pogo for President» en 1952). Los personajes del pantano, con su inocencia y confusión, servían como el vehículo perfecto para exponer las contradicciones e hipocresías de la política estadounidense.

Secuencia absurda con dosis de paranoia, 1951

Posiblemente, su momento satírico más controversial llegó en 1953, en pleno Pánico Rojo, cuando introdujo al elenco de Pogo al gato montés Simple J. Malarkey, un desagradable y abusivo manipulador que hacía referencia muy directa al senador e infame cazador de comunistas Joseph McCarthy. Este personaje, con su sombrero y puro característicos, era una caricatura apenas disimulada del controvertido senador, y su aparición causó revuelo inmediato.

Burlarse tan abiertamente de McCarthy cuando este se encontraba en la plenitud de sus poderes de calumnia y persecución causó gran alboroto en el medio periodístico, y algunos diarios dejaron de imprimir Pogo en protesta, temerosos de las represalias. Sin embargo, Kelly se mantuvo firme en sus convicciones y no cedió a las presiones para suavizar su sátira. ¿Quieres aprender a crear personajes con significado más allá del dibujo? Explora estas técnicas aquí.

Años después, cuando McCarthy cayó finalmente en desgracia, analistas políticos de todo el país reconocieron a Kelly como una de las primeras voces valientes en señalar públicamente la locura colectiva a la que el senador de Wisconsin había sometido al país. Esta valentía para enfrentar las injusticias a través del humor consolidó la reputación de Kelly no solo como un brillante dibujante, sino también como un comentarista social de gran agudeza e integridad.

Tira de 1953 donde el comentario político funciona armoniosamente con la comedia

Un legado imperecedero: La influencia de Walt Kelly en la cultura del cómic

Kelly continuó dibujando Pogo con extraordinaria constancia y brillantez, combinando su comentario político con su inusual farsa, hasta que las complicaciones derivadas de la diabetes lo obligaron a ceder gradualmente la creación de la tira a sus asistentes en 1972. Falleció el 18 de octubre de 1973 a los 60 años, y Pogo lo siguió al poco tiempo, cuando sus asistentes no pudieron mantener el delicado equilibrio que Kelly había cultivado durante décadas. La última tira de Pogo se publicó en julio de 1975.

Para cuando la tira concluyó, Pogo había alcanzado una distribución impresionante: se publicaba en casi 500 periódicos distribuidos en 14 países alrededor del mundo. Además, Kelly había aprovechado la popularidad de su creación para lanzar una fructífera serie de reimpresiones en formato paperback publicadas por Simon & Schuster que en total vendieron más de 30 millones de copias, una cifra extraordinaria para colecciones de tiras cómicas.

El legado artístico y creativo de Kelly se extiende a lo largo y ancho del medio de la historieta. Su influencia puede rastrearse entre las generaciones posteriores de historietistas políticos como Garry Trudeau (creador de Doonesbury), o en creaciones más amables como el Calvin & Hobbes de Bill Watterson, donde el mundo imaginario y los diálogos ingeniosos recuerdan al pantano de Kelly. Incluso el polémico rey del underground Robert Crumb citó a Kelly como uno de sus referentes fundamentales. Descubre cómo puedes desarrollar tu propio estilo inspirado en maestros como Kelly.

La combinación singular de Kelly de un dibujo exuberante, personajes memorables, diálogos ingeniosos y sátira inteligente estableció un estándar de excelencia que pocos historietistas han logrado igualar. Su capacidad para crear un mundo completo y coherente, poblado por criaturas que, aunque antropomorfizadas, mantenían algo de su esencia animal mientras reflejaban todas las debilidades humanas, demuestra un dominio narrativo excepcional.

Quizás el mayor logro de Kelly fue crear una obra que funcionaba en múltiples niveles: los niños podían disfrutar de las payasadas de los animales del pantano, mientras los adultos apreciaban las capas más profundas de sátira social y política. Esta universalidad, combinada con su rigor artístico y su valentía para abordar temas controvertidos, aseguran que Pogo permanezca como una obra maestra del noveno arte.

Aunque han pasado décadas desde que ninguna criatura nada en las aguas del pantano, el espíritu de Okefenokee sigue vivo en cada nueva generación de dibujantes que descubre el genio de Kelly. Y durante las noches, si prestamos atención, todavía podemos oír unas risotadas histéricas que salen de la parte más oscura del pantano, recordándonos que el legado de Walt Kelly, como el de los grandes maestros, es eterno. ¿Listo para sumergirte en el mundo del dibujo narrativo? Da el primer paso hacia tu propio pantano creativo aquí.

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El Esopo del plumín: Explorando la obra maestra de Walt Kelly y el legado imperecedero de Pogo

Durante las cuatro décadas que abarcó la carrera de Walt Kelly, este genio del dibujo recorrió un camino inusual con un final de película. Comenzó entrenando y practicando animación en el mejor estudio del mundo, pero Kelly eventualmente escapó para perseguir la libertad de la historieta, la cual encontró primero en las revistas de Dell, y luego en diarios alrededor del país. Tras un traspiés en un diario condenado al fracaso, Pogo entró en sindicalización en 1949, y rápidamente se convirtió en la cita obligada de la página de chistes, gracias al sentido del humor único e irrepetible de los maniáticos habitantes del pantano de Okefenokee. Aunque hoy está prácticamente olvidado, su obra influyó, y sigue influyendo, en cientos de dibujantes y pensadores alrededor del planeta. Demos un repaso a la peculiar obra de Walt Kelly, y recorramos los caminos que llevaron al Olimpo de los plumines. Con ustedes, el Esopo del plumín, ¡el James Joyce de los cocodrilos que hablan… Walt Kelly!

Imagen de Walt Kelly y su personaje Pogo
Muestra de la obra de Walt Kelly

De niño enfermo a genio del dibujo: Los primeros pasos de Kelly

Walter Crawford Kelly Jr. nació el 25 de agosto de 1913 en Philadelphia, pero sus padres se mudaron a Bridgeport, Connecticut dos años después. Su infancia estuvo marcada por un evento crucial: durante su niñez sufrió una enfermedad que lo dejó paralizado del lado izquierdo por dos años. Este período de confinamiento involuntario resultó determinante para su futuro, pues durante este tiempo su padre, operario de fábrica y pintor frustrado, le enseñó a dibujar para distraer su mente de la frustración de estar encerrado en casa.

Mientras forjaba sus primeras habilidades artísticas, el pequeño Walt se sumergía en las aventuras de Mutt & Jeff recopiladas en libros. La chispa que encendió su vocación llegó cuando leyó un artículo de diario sobre el creador de estas tiras, Bud Fischer, y la fortuna que había producido con su trabajo. En ese preciso instante, Kelly supo lo que quería hacer cuando fuera grande.

Su talento ya empezaba a manifestarse durante la secundaria, donde no solo contribuyó con ilustraciones y caricaturas al periódico escolar y al anuario, sino que también sirvió como «corresponsal juvenil» para el Bridgeport Post, el diario local. Esta temprana exposición al periodismo resultaría crucial para su desarrollo artístico. Al terminar la secundaria en 1930, tras un breve periodo barriendo pisos en una fábrica de corpiños, entró a trabajar al Post, reportando para la sección policial mientras saltaba de un puesto en la redacción a otro, absorbiendo como una esponja todas las técnicas y secretos del trabajo de prensa.

El año 1931 marcó su primer acercamiento serio al mundo del dibujo profesional: ya estaba produciendo caricaturas políticas y tuvo su primer roce con la historieta, ilustrando una biografía en imágenes del legendario empresario circense y ex-alcalde de Bridgeport P. T. Barnum. La experiencia de trabajar para el Post fue sumamente importante para el desarrollo artístico y literario de Kelly, quien siempre se consideró tanto un reportero como un dibujante, una dualidad que definiría su enfoque creativo para siempre.

En 1935, con la Gran Depresión en su punto más crítico, Kelly partió rumbo a Nueva York, buscando mejores oportunidades para su talento. Durante unos meses estudió en el Phoenix Art Institute (actualmente conocido como Pratt Institute), mientras se ganaba la vida pintando vidrieras. En este período también formó parte de los cimientos de la industria de los comics book, contribuyendo con historietas cortas en More Fun y New Comics, dos de los primeros comic-books compuestos de material original, publicados por National Comics Publications, la empresa que eventualmente se convertiría en DC Comics.

Página de comics dibujada por Kelly en 1935 para National Publication

La escuela Disney: Forjando el estilo en la fábrica de sueños

En enero de 1936, Kelly emprendió otra migración crucial en su carrera, esta vez hacia la soleada California, atraído por la nueva meca de los dibujantes: los estudios Disney. En aquel momento, Walt Disney Productions era ya una empresa sumamente exitosa gracias a sus cortos de Mickey Mouse y Silly Symphonies, pero estaba expandiéndose para afrontar su desafío más grande hasta la fecha: la producción de largometrajes animados de calidad comercial. Para lograr este objetivo, Disney contrató y entrenó a miles de animadores, ‘tweeners’ y artistas de storyboard de todo el mundo.

Kelly entró primero al departamento de historias, donde contribuyó con gags para cortos de Donald Duck mientras tomaba estrictas y extensas clases de dibujo para dominar el estilo Disney. Su talento no pasó desapercibido, y para 1939 fue promovido al departamento de animación, donde trabajó como asistente del legendario Fred Moore. Durante este período, Kelly colaboró en secuencias para varios cortos y películas emblemáticas como Pinocho, Fantasía y Dumbo, mostrando considerable promesa como animador.

Sin embargo, a pesar de su éxito, Kelly comenzó a sentirse incómodo en el exigente mundo de la animación industrial, donde todas las decisiones creativas debían pasar por un comité. El ansia de libertad creativa empezaba a germinar en su interior. Para empeorar la situación, el ambiente laboral en Walt Disney Productions decayó notablemente, producto de la rígida jerarquía del estudio y los despidos masivos y recortes salariales justificados con el mal rendimiento en taquilla, consecuencia del estallido de la Segunda Guerra Mundial que había congelado el lucrativo mercado europeo.

El descontento fue en ascenso hasta desembocar en la histórica Huelga de Animadores de 1941, que se extendió por cinco semanas y amargó considerablemente el ambiente en la otrora congenial empresa. Kelly, dividido entre el apoyo a sus amigos y colegas o la gratitud hacia Disney por el entrenamiento que recibió, tomó una decisión trascendental: había cumplido su tiempo en la animación industrial. Era momento de buscar nuevos horizontes, así que empacó sus pertenencias y volvió a Nueva York, llevando consigo las invaluables técnicas de dibujo aprendidas en el estudio más prestigioso del mundo.

Muestra del trabajo de Kelly en Disney
Kelly incluyó una referencia al Bridgeport Post en un corto de Mickey Mouse de 1941

La aventura en el mundo de los comics: El nacimiento de un estilo propio

Lejos de guardarle rencor por su partida, Disney reconoció el talento de Kelly y lo puso en contacto con Oskar Lebeck, director de arte en Western Publishing y editor en jefe de su división de comic books, distribuida y financiada por Dell Comics. Este contacto resultaría providencial para el futuro de Kelly.

Para entonces, la industria de los comics book había crecido exponencialmente desde la última vez que Kelly había trabajado en el medio. Western Publishing se estaba haciendo un lugar destacado en los quioscos gracias a su gran ventaja competitiva: las licencias para producir revistas basadas no solo en los personajes de Disney, sino también en los Looney Tunes de Warner Brothers, el Pájaro Loco de Walter Lantz y muchos otros personajes populares.

En aquel momento, la mayoría de los artistas de comic books eran jóvenes con poca experiencia y habilidades muy dispares. Lebeck supo apreciar que el entrenamiento y disciplina de Kelly lo convertían en un valor extraordinariamente codiciado. De inmediato le asignó unas historias cortas de relleno para Looney Tunes and Merrie Melodies, a lo que siguió un trabajo más considerable con la adaptación a comic book de la clásica serie de cortos de MGM Our Gang, con guión de Gaylord DuBois. Al poco tiempo, Kelly se convirtió en el portadista principal de Walt Disney’s Comics and Stories, la publicación insignia de Dell y una de las revistas de historietas más vendidas durante toda la Golden Age. ¿Quieres explorar las técnicas de composición que hicieron brillar a Kelly? Descubre estas herramientas aquí.

Una de las más de 100 portadas que Kelly dibujó para Dell

Aunque su formación y experiencia hacían de Kelly un dibujante ejemplar en Western, rápidamente demostró que las letras eran otra de sus especialidades. A los pocos meses de su ingreso a la editorial ya era el guionista de casi todo su trabajo, especializándose en material infantil por su facilidad para la fantasía. Sus cuentos de hadas demostraban su extraordinaria habilidad para manipular la lengua inglesa en cualquier dirección, desde amenas rimas infantiles hasta absurdos juegos de palabras, siempre anclados por su sensibilidad narrativa y agudo sentido de la composición.

Lebeck estaba tan satisfecho con las habilidades autoriales de Kelly que para mediados de 1942 le asignó trabajos no solo con las licencias de Western, sino también la creación de personajes propios para historietas de relleno. Sería en una de esas historietas donde nacerían sus personajes estrella y donde comenzaría a gestarse su obra maestra.

Ejemplo de las rimas infantiles que Kelly escribió en 1946 durante su tiempo en Western

El nacimiento de Pogo: Los primeros pasos en el pantano

Animal Comics salió a la venta en septiembre de 1942, y fue el primer comic book orientado íntegramente a historias de animales graciosos, sin una licencia de animación de por medio. Para el primer número de esta revista, Kelly escribió y dibujó una breve historia ubicada en un pantano del Sur estadounidense, en la que un pequeño niño negro llamado Bumbazine (en la tradición estereotípica del teatro minstrel, aunque dibujado de manera relativamente respetuosa para la época) conversaba y jugaba con las criaturas del pantano.

Esta primera incursión en lo que se convertiría en su mundo más famoso mostraba claras influencias de las fábulas sureñas recopiladas bajo el personaje de Uncle Remus por John Chandler Harris, con un toque de Winnie The Pooh de A.A. Milne. Aunque Bumbazine no trascendió como protagonista y se mudó del pantano a los pocos números, la serie siguió desarrollándose gracias a la fuerza de sus amigos del pantano: Pogo la zarigüeya y Albert el cocodrilo. Kelly empezaba a definir la obra que lo lanzaría al estrellato, aunque todavía faltaba mucho para que encontrara su forma definitiva.

Página de la primera aparición de Pogo, con una fisonomía muy distinta a su apariencia clásica

El trabajo de Kelly en sus primeras historias de Pogo (con Albert como personaje principal en esta etapa en los comics book) evidencia claramente su experiencia en Disney y las técnicas de animación que adquirió allí. Sus personajes, construidos sólidamente, estaban en perpetuo movimiento, con poses expresivas y composiciones claras y fáciles de leer. Al mismo tiempo, siguió desarrollando su estilo, reinventando su versión de la estética Disney hacia un trazo más personal. Ingresa aquí para perfeccionar el arte del movimiento en tus personajes como lo hacía Kelly.

A medida que descubría quiénes eran sus personajes y cómo era su mundo, sus personalidades se reflejaron no solo en sus rostros sino en sus diálogos. Inspirado por George Herriman y su mítica tira Krazy Kat, Kelly se animó cada vez más a escribir diálogos jugando con la fonética y la gramática, armando un acento cuasi-sureño rebosante de lirismo que se convertiría en una de sus señas de identidad.

El mismo Pogo sufrió el cambio más radical, con sus facciones de zarigüeya estilizadas y ablandadas hasta perder relación alguna con el animal real, a medida que Kelly se percataba de que el amable y sencillo roedor era un personaje central ideal para anclar el mundo absurdo del pantano, finalmente identificado como el pantano Okefenokee en la frontera entre Georgia y Florida.

Los resultados resonaron inmensamente con los lectores, desde los niños hasta los adultos que leían a sus hijos, y aunque originalmente la atracción principal de Animal Comics era Uncle Wiggily, una adaptación de la popular serie de libros infantiles de Howard R. Garis, el foco se movió progresivamente hacia las bulliciosas criaturas de Kelly, que capturaban la imaginación y el cariño del público.

Página de 1946 con un Pogo más similar a la estrella de la prensa, mostrando el sentido del movimiento y uso fonético del lenguaje

La transición a la prensa: El regreso a las raíces periodísticas

A pesar de la calidad del trabajo de Kelly, Dell canceló Animal Comics con su número 30, en diciembre de 1947. Aunque siguió produciendo historietas para Western, el fin de Pogo en ese formato le dio ímpetu para buscar otros horizontes, esta vez en un mundo más afín a sus sensibilidades originales: el periodismo.

Como había ocurrido en Disney, Kelly nunca se sintió completamente cómodo en el mundo de los comics book, y durante la segunda mitad de los años 40 su malestar fue en aumento a medida que los comics de crimen y horror, llenos de violencia y contenidos objetables, ganaban terreno en los puestos de diarios. En el fondo, desde su tiempo en el Bridgeport Post, Kelly siempre se había sentido más a gusto en el mundo de la prensa, y solía pasar sus ratos libres bebiendo en los bares y restaurantes frecuentados por los periodistas y editores de los grandes diarios de Nueva York.

Gracias a contactos de su tiempo en el servicio durante la Segunda Guerra Mundial (donde ilustró manuales de idiomas para soldados, impedido de combatir por las secuelas de sus enfermedades juveniles), a mediados de 1948 Kelly volvió al mundo periodístico cuando se incorporó a la redacción de un proyecto arriesgado: el diario New York Star, creado como sucesor del periódico liberal PM y con la consigna de garantizar su independencia al prescindir completamente de publicidad en sus páginas.

Kelly fue nombrado director de arte del diario, y en esa posición multifacética dibujó ilustraciones para artículos, diagramó páginas, editó textos, y básicamente puso el hombro para impulsar aquella quijotesca empresa periodística. Su primer acercamiento serio al comentario político llegó con las caricaturas políticas del Star, en las que se burló tanto de la política internacional americana como del candidato presidencial Thomas Dewey, al que representaba satíricamente como una máquina de calcular.

Caricatura política de Kelly mostrando a Dewey y sus oponentes en las elecciones de 1948

El renacimiento de Pogo: De los comics books a los diarios

Sería en el New York Star donde la obra magna de Kelly tomaría su forma definitiva. Tras negociar con Western los derechos de sus personajes, Pogo debutó como tira diaria del Star el 4 de octubre de 1948. Kelly se adaptó rápidamente al formato de tira, y su nuevo público adulto le permitió agregarle una nueva capa de sofisticación al delirante mundo de Okefenokee.

Sus diálogos combinaron el ritmo del vodevil con el absurdo de la poesía, y construyó continuidades satíricas que se prolongaban por semanas, estirando el sinsentido verbal a límites insospechados. La zarigüeya Pogo se consolidó como el centro moral del pantano, rodeado de personajes cada vez más definidos y memorables como Albert el cocodrilo, Howland Owl el búho pretencioso, Churchy LaFemme la tortuga supersticiosa, y Porky Pine el puercoespín pesimista, entre muchos otros.

Lamentablemente, la fuerza de una sola historieta no fue suficiente para tapar los huecos financieros del utópico New York Star, que cerró sus puertas en enero de 1949, dejando a Pogo sin hogar justo cuando empezaba a encontrar su voz definitiva. Este contratiempo habría desanimado a muchos, pero Kelly estaba convencido del potencial de su creación.

Tira de la primera semana de Pogo en el New York Star

Kelly volvió temporalmente a trabajar para los comics book, dibujando más portadas para Western y una historieta promocional para una marca de pan, pero sabía que tenía algo especial con Pogo, y no se dio por vencido en su intento de pertenecer al mundo de las rotativas. Con perseverancia envió sus muestras a todos los periódicos y sindicatos que quisieran recibirlas, hasta que finalmente tuvo respuesta de Robert Hall, entonces dueño del New York Post y fundador de su pujante Post-Hall Syndicate.

Pogo volvió triunfalmente a los diarios en mayo de 1949, y la forma en que Kelly gestionó este regreso refleja perfectamente su disciplina y perfeccionismo creativo: a pesar de que durante los primeros meses repitió prácticamente los mismos chistes de su corrida en el Star, Kelly redibujó íntegramente todas las tiras, con composiciones más sólidas y un entintado más experimentado, y hasta editó los diálogos para consolidar la caracterización de su peculiar elenco. Descubre aquí cómo dominar el arte del entintado expresivo que hizo famoso a Kelly.

Aunque estas primeras tiras fueron vistas por una fracción del público que tendría posteriormente en su nuevo sindicato, Kelly tomó la decisión consciente de presentar siempre el mejor trabajo que podía producir, en todas las facetas de su actividad creativa. El público respondió entusiastamente a este perfeccionismo, y la popularidad de Pogo ascendió rápidamente, convirtiéndose en una de las tiras más comentadas y apreciadas por lectores de todas las edades y niveles educativos.

Tira diaria de 1951, con fondos y árboles de composición más amena e interesante

La madurez artística: El pantano alcanza su esplendor

Conforme pasaron los meses, Kelly siguió refinando y fortaleciendo su estilo, tanto desde el guion como desde el dibujo. Su entintado se hizo más seguro y expresivo, mientras reforzaba considerablemente su composición de viñeta. Los fondos ganaron en complejidad, con negros y tramas cuidadosamente aplicados para transmitir la vitalidad y misterio del pantano.

En un claro homenaje a su admirado Herriman, el paisaje de Okefenokee podría cambiar drásticamente de viñeta a viñeta, igual que el condado de Coconino en Krazy Kat. Simultáneamente, sus personajes fueron haciéndose más redondeados y estilizados, conservando la vitalidad animada del estilo Disney pero agregando un toque más personal y distintivo que hacía que sus criaturas fueran inconfundiblemente «kellyanas».

Original de plancha dominical de 1957 mostrando la mezcla de sátira, absurdo y slapstick

Pero sería su extraordinario don con la palabra lo que consagraría definitivamente a Kelly como un maestro del medio. El diálogo de los personajes de Pogo, asentado en personajes fuertemente caracterizados y tramas deliciosamente disparatadas, torció el lenguaje en todas las direcciones imaginables, con resultados hilarantes que hacían las delicias de los lectores más atentos.

En las tiras abundaban las rimas y canciones, especialmente parodias de canciones populares completamente masacradas por las criaturas de Okefenokee. Los villancicos bizarros en particular se convirtieron en una tradición navideña esperada por los lectores desde la época del Star. Eventualmente, Kelly definió el dialecto de algunos personajes desde el mismo concepto gráfico, jugando ingeniosamente con las fuentes y formatos de sus globos de diálogo para expresar la personalidad de sus animales en cada palabra que pronunciaban.

Al mismo tiempo, la inocencia de los animales del pantano en su pantomima del mundo de los humanos los convertía en un vehículo ideal para la sátira social y política. Pogo se convirtió rápidamente en una tira favorita de intelectuales y estudiantes universitarios, cautivados por la capacidad de Kelly de burlarse gentil pero letalmente de las pretensiones ridículas del ser humano y las absurdidades de la vida moderna. ¿Te intriga crear personajes con personalidades definidas? Profundiza en estas técnicas aquí.

En 1951, como reconocimiento a su extraordinario talento, Kelly recibió el prestigioso premio Billy DeBeck como Dibujante del Año, otorgado por la National Cartoonist Society, en reconocimiento a su dominio absoluto de los elementos que componen una tira diaria. Este sería solo el primero de muchos galardones que recibiría durante su brillante carrera.

Los globos de diálogo del oso circense P. T. Bridgeport en estilo de póster de circo, 1952

La dimensión política: Pogo como arma de sátira social

Conforme avanzó la década de 1950, Kelly incorporó cada vez más referencias directas a la realidad contemporánea en Pogo, especialmente en forma de comentario político, burlándose del partido republicano desde una postura liberal-progresiva que reflejaba sus convicciones personales. Introducir crítica social en la sección de cómics del diario, tradicionalmente dedicada al humor inocuo y fácilmente comercializable, era una jugada sumamente arriesgada desde el punto de vista económico, pero Kelly estaba determinado a usar su pequeña tira para dar su opinión sobre la realidad que lo rodeaba, siempre y cuando encontrara una manera ingeniosa y graciosa de hacerlo.

La sátira política en Pogo incluía diversas parodias del quehacer gubernamental, entre las que destacaban las hilarantes campañas presidenciales de Pogo (apoyadas enérgicamente por los estudiantes de Harvard, que lanzaron el movimiento «Pogo for President» en 1952). Los personajes del pantano, con su inocencia y confusión, servían como el vehículo perfecto para exponer las contradicciones e hipocresías de la política estadounidense.

Secuencia absurda con dosis de paranoia, 1951

Posiblemente, su momento satírico más controversial llegó en 1953, en pleno Pánico Rojo, cuando introdujo al elenco de Pogo al gato montés Simple J. Malarkey, un desagradable y abusivo manipulador que hacía referencia muy directa al senador e infame cazador de comunistas Joseph McCarthy. Este personaje, con su sombrero y puro característicos, era una caricatura apenas disimulada del controvertido senador, y su aparición causó revuelo inmediato.

Burlarse tan abiertamente de McCarthy cuando este se encontraba en la plenitud de sus poderes de calumnia y persecución causó gran alboroto en el medio periodístico, y algunos diarios dejaron de imprimir Pogo en protesta, temerosos de las represalias. Sin embargo, Kelly se mantuvo firme en sus convicciones y no cedió a las presiones para suavizar su sátira. ¿Quieres aprender a crear personajes con significado más allá del dibujo? Explora estas técnicas aquí.

Años después, cuando McCarthy cayó finalmente en desgracia, analistas políticos de todo el país reconocieron a Kelly como una de las primeras voces valientes en señalar públicamente la locura colectiva a la que el senador de Wisconsin había sometido al país. Esta valentía para enfrentar las injusticias a través del humor consolidó la reputación de Kelly no solo como un brillante dibujante, sino también como un comentarista social de gran agudeza e integridad.

Tira de 1953 donde el comentario político funciona armoniosamente con la comedia

Un legado imperecedero: La influencia de Walt Kelly en la cultura del cómic

Kelly continuó dibujando Pogo con extraordinaria constancia y brillantez, combinando su comentario político con su inusual farsa, hasta que las complicaciones derivadas de la diabetes lo obligaron a ceder gradualmente la creación de la tira a sus asistentes en 1972. Falleció el 18 de octubre de 1973 a los 60 años, y Pogo lo siguió al poco tiempo, cuando sus asistentes no pudieron mantener el delicado equilibrio que Kelly había cultivado durante décadas. La última tira de Pogo se publicó en julio de 1975.

Para cuando la tira concluyó, Pogo había alcanzado una distribución impresionante: se publicaba en casi 500 periódicos distribuidos en 14 países alrededor del mundo. Además, Kelly había aprovechado la popularidad de su creación para lanzar una fructífera serie de reimpresiones en formato paperback publicadas por Simon & Schuster que en total vendieron más de 30 millones de copias, una cifra extraordinaria para colecciones de tiras cómicas.

El legado artístico y creativo de Kelly se extiende a lo largo y ancho del medio de la historieta. Su influencia puede rastrearse entre las generaciones posteriores de historietistas políticos como Garry Trudeau (creador de Doonesbury), o en creaciones más amables como el Calvin & Hobbes de Bill Watterson, donde el mundo imaginario y los diálogos ingeniosos recuerdan al pantano de Kelly. Incluso el polémico rey del underground Robert Crumb citó a Kelly como uno de sus referentes fundamentales. Descubre cómo puedes desarrollar tu propio estilo inspirado en maestros como Kelly.

La combinación singular de Kelly de un dibujo exuberante, personajes memorables, diálogos ingeniosos y sátira inteligente estableció un estándar de excelencia que pocos historietistas han logrado igualar. Su capacidad para crear un mundo completo y coherente, poblado por criaturas que, aunque antropomorfizadas, mantenían algo de su esencia animal mientras reflejaban todas las debilidades humanas, demuestra un dominio narrativo excepcional.

Quizás el mayor logro de Kelly fue crear una obra que funcionaba en múltiples niveles: los niños podían disfrutar de las payasadas de los animales del pantano, mientras los adultos apreciaban las capas más profundas de sátira social y política. Esta universalidad, combinada con su rigor artístico y su valentía para abordar temas controvertidos, aseguran que Pogo permanezca como una obra maestra del noveno arte.

Aunque han pasado décadas desde que ninguna criatura nada en las aguas del pantano, el espíritu de Okefenokee sigue vivo en cada nueva generación de dibujantes que descubre el genio de Kelly. Y durante las noches, si prestamos atención, todavía podemos oír unas risotadas histéricas que salen de la parte más oscura del pantano, recordándonos que el legado de Walt Kelly, como el de los grandes maestros, es eterno. ¿Listo para sumergirte en el mundo del dibujo narrativo? Da el primer paso hacia tu propio pantano creativo aquí.

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